24/2/14

Newsletter Nº 3




¿Acaso hay una ética relacionada con la «cartografía tributaria»? 


Es sabido que la Valuación Fiscal es una de las bases de tributación de mayor potencial redistributivo (a través de la propia progresividad directa del valor de la propiedad), en tanto grava una de las evidentes manifestaciones de la riqueza. Cuando utilizamos forzadamente una tecnología en la determinación de la Valuación Fiscal –por ejemplo, imágenes satelitales en zonas urbanas-, nos ubicamos en la situación de tener un criterio de Justicia Distributiva supuestamente justo, y utilizar un procedimiento que no garantizará justicia en sus resultadosEsta injusticia afectará no solo al aspecto concerniente a los impuestos Inmobiliario y Bienes Personales, sino también a las tasas de servicios (ABL, TSG, etc.) que contemplan al componente de Valuación Fiscal en sus polinómicas de cálculo. Entonces, pareciera ser de sumo interés la comprensión del vínculo existente entre la ética y la «cartografía tributaria».
A los efectos de ilustrar uno de los tantos mecanismos justos de redistribución del producto de la cooperación social, John Rawls, reconocido teórico norteamericano de la Justicia Social, utiliza el ejemplo de un grupo de personas que van a compartir un pastel. Primeramente, en lo que concierne a una «Justicia Distributiva», se determina cuál será el criterio de división de las porciones que sea justo –en este caso en particular se decide por la división en partes iguales. Segundo, y no menos importante, se debe optar por el procedimiento a utilizar para garantizar el resultado esperado, que es que todas las porciones sean iguales. Estamos ya en el aspecto referido a la «Justicia Procesal»: la regla impuesta es que el individuo que realice los cortes del pastel será el que se sirva la última porción que quede en el plato luego de que todos lo hayan hecho. Es de esperar que éste, al comportarse de manera racional –y egoísta-, a los efectos de maximizar su propia porción, corte todas las porciones iguales. Podemos concluir entonces que en este caso particular de la división del pastel, hay justicia en el criterio de distribución, hay justicia en el procedimiento diseñado, y habrá una redistribución efectiva justa.
¿Cómo trasladamos el ejemplo del pastel al caso del relevamiento con fines tributarios? Hemos visto últimamente una serie de artículos periodísticos  que informaban de la detección a través del uso de imágenes satelitales, la fiscalización presencial y mediante drones por parte de AFIP y ARBA de  mansiones no declaradas en baldíos –también llamados “baldíos edificados” o “baldíos con timbre”. Es correcto que esta identificación pueda realizarse, y es probable que esta modalidad sea válida desde una ecuación costo-beneficio, pero no es ni la más justa, ni la más ética, ni la más precisa, ni la que maximice la recaudación. ¿Por qué? En primer lugar, porque en estos casos, las imágenes satelitales prácticamente operan de manera binaria: donde había un terreno baldío (0), ahora está la imagen de una mansión (1). Sabremos que hay una mansión pero desconoceremos su categorización, para lo cual será necesario el relevamiento in situ por parte de los inspectores o fiscales de calle, o mediante el uso de aviones/drones para completar o precisar los datos identificados. Segundo, se estaría forzando la tecnología por cuanto en el caso del uso de imágenes se está pagando por un producto –las imágenes satelitales- que incorporará un metraje cuestionado a la base de datos, en comparación con la precisión de la fotogrametría. Por último, entendemos que la opción democrática y justa sería la del relevamiento masivo por fotogrametría estereoscópica (3D), que con un muy bajo error (menor al 3 %) identificará y relevará no solo los baldíos edificados sino también las mejoras no declaradas con una resolución mejor a 10 cm/píxel –versus la satelital de 50 cm/píxel-, de la totalidad del territorio.
El criterio de Justicia Distributiva carga tributariamente tanto a las nuevas edificaciones como a las mejoras realizadas en las ya existentes, y es particularmente en éstas últimas donde la tecnología satelital contiene un error elevado (salvable mediante una enorme carga de fiscalización presencial y tecnologías complementarias). También podríamos pensar que el objetivo de estas entidades haya sido solo el de detectar las nuevas mansiones, lo que también le restaría justicia al procedimiento diseñado: el concepto de la Justicia Distributiva es que todos paguen de acuerdo a la Valuación Fiscal, no solo los ciudadanos egoístas que construyeron mansiones y no las declararon. También los egoístas que hicieron mejoras y no las declararon. Vemos entonces que un operativo de detección masiva –la fotogramétrica- será no solo la opción ética sino también maximizará la recaudación. De esta manera habrá justicia en la distribución, se generarán mayores recursos para redistribuir, y como subproducto se fortificará la credibilidad institucional.
Para concluir, agregamos que Rawls afirmó que es una condición sine qua non de la Justicia Social que las instituciones redistribuidoras sean justas. O sea, hay un criterio justo de  justicia distributiva, un procedimiento justo para su cumplimiento, y una entidad justa en su aplicación; de estas tres instancias solo puede sobrevenir un resultado justo. Queda entonces planteada la implicancia de una ética en la producción de la «cartografía tributaria».
Ing. Marcelo Marcovich

Artículos periodísticos:
Bibliografía:
RAWLS, John. 1971. Teoría de la Justicia. México, Fondo de Cultura Económica.